LIBRO ALOMA MERCE RODOREDA PDF

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Author:Nizilkree Gujar
Country:Namibia
Language:English (Spanish)
Genre:Video
Published (Last):23 August 2005
Pages:175
PDF File Size:11.87 Mb
ePub File Size:14.84 Mb
ISBN:840-6-22347-827-7
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Y una buena novela. De esta manera se esfuerza por hacerse presente y tener el papel activo de una mujer que escribe. Pocas novelas con firma femenina hay actualmente… Joana Mas no es nada trascendental. Era tan feliz yo entonces, siempre. Duda si ponerle el nombre de la protagonista, Aloma o bien Unos amores de una chica.

Porque yo, hasta entonces. Su perspicacia resulta pues, evidente. Y lo mismo podemos decir de la novela de Rodoreda. Y la gente.

Los vecinos. Ve cantidad de rostros enfrente que la escupen, La llaman una palabra horrible que no oye, pero que adivina. Roberto ha demostrado ser indigno de ella y, orgullosa, no le quiere pedir que se casen. A diferencia de sus predecesoras, Anna Karenina, Emma Bovary o Pilar Prim, mujeres bien aposentadas y lectoras de literatura extranjera, ella elige una novela tan catalana como es su literario sobrenombre.

La lectura y la escritura, pues, se presentan como una especie de refugio de independencia y subjetividad. Pero me da pereza. Jordana ha traducido Mrs. Dalloway, de Virginia Wolf, en la que Londres se describe de un modo parecido. Se ha producido el corte. Pienso que es una palabra acertada de Rodoreda la que creo que nos puede explicar una diferencia esencial existente entre las dos versiones.

No se verlo. Ellos, de smoking. Mucho rato. Aunque no la dijesen nada. Es esta tesitura, en esta ambivalente postura, surge la figura de Roberto, tal vez aquel amor al mismo tiempo deseado y temido. No puede dejar de mirarle. Le atrae. La primera, la muerte de Dani. Carme Arnau. Junio Era un buen momento para respirar. Eran un sauce y los ramajes de un pimentero…Que olor de tarde de primavera con alocados vencejos en el cielo.

El recuerdo se iba borrando; el recuerdo de su figura, de su rostro; sobretodo de su voz. Mientras andaba, Aloma pensaba en el telegrama que hoy han recibido. Es un gato sentado en una ventana, el que le trae lo otro a la memoria. Se miraron. Pronto tuvo la barriga muy gorda. Andaba pesadamente, maullando con tristeza. Se paraba indeciso: levantaba la cabeza y una pata delantera. Espiaba al gato de lejos. A pesar de esta guerra sorda, el gato continuaba viniendo.

Pueden estar enfermos. Al gato perdido, la cola se le pelaba. Estaba lleno de heridas por todas partes. El cuello grueso, el pelaje lustroso. La mirada inteligente. Estaba acabada. El gato no la dejaba. Los maullidos de deseo de uno y los de lamento de la otra se mezclaban con el viento que silbaba.

Pronto fue noche cerrada. Como si no hubiese podido ir Ana…A ella, no la saques de casa. Todo la preocupa y la marea.

Solo que es buena. Era fatal. El anuncio de un vermut llamativo. El tren que arranca, la espalda que se pega al asiento. El cristal de la ventanilla ve su gesto de alargar el brazo indolentemente para darle el billete al empleado, talmente una Dietrich de estar por casa.

Tal vez una obligada reverencia final. Se encamina hacia el ascensor. Ha de escuchar una flor del empleado. No es bonita. En castellano. Los hay descoloridos, amarillos. Las paradas de flores, sobretodo. Y rosas de seda. Retama blanca: ramas enteras. Se acerca Sant Jordi. Cuantas flores. De no poder comprarlas. No ves nada. No oyes a nadie. Lo explicaba sin quejarse, como una cosa natural. Alguien camina cerca de ella — Con lo mal vestida que voy. Era un joven elegante, bien plantado.

El persevera. Entra en la tienda. Le ha dejado con un palmo de narices. Y triste. A la cabeza. Llevaba el paquete con las cortinas. Una que no hablase de amor. Pronto fue todo el mundo. Las pancartas oscilaban por encima de la uniformidad de cabezas. Carreras, empujones. Sonaron unos cuantos disparos. No se lo que ha pasado. Eran los comunistas.

Casi los acariciaba. Eran para embaucar adolescentes. Cinco pesetas. No llegaba a cuatro. Que nombre, el de la novela: Una especie de amor. Una casada joven seguro que lee libros con peores nombres. Todo pasa en breves segundos: como en el cine. Nunca ha tenido en su ventana. Sube la escalera. Va a la taquilla. Antes mira si tiene bastante dinero. No para volver. Como que la culpa era suya, acepta el castigo.

APACHE II PANCREATITIS AGUDA PDF

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LADISLAV FUKS PAN THEODOR MUNDSTOCK PDF

MERCÈ RODOREDA

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